“Cuidándonos desde casa” X

” Hábitos adquiridos”

Quien más, quien menos, ha llegado a crearse ciertos hábitos durante este periodo de confinamiento: horarios, ejercicio, estudio, ocio,…

Es el momento de hacer balance para valorar los hábitos que hemos adquirido para mejorarlos o cambiarlos. Todos, de una forma u otra, nos hemos visto abocados a esta situación. Más allá del objetivo primordial del confinamiento por motivos de salud mundial, no partíamos de un objetivo concreto y propio para la nueva adquisición de hábitos.

Dada que la situación se prolongará en el tiempo, es conveniente hacer un balance para mantener, a su vez, nuestra salud mental. A la vista de cómo se ha ido sucediendo estos días, podemos plantearnos unos objetivos más claros para seguir cuidándonos.

Y también permitirnos romperlos en un momento determinado. Podemos tener las ganas o la necesidad de un día en concreto no seguir estos hábitos. Eso es normal. No indica que estemos iniciando un proceso de alteración del estado de ánimo. Es una necesidad de respiro. Recordar otros momentos en los que había días en los que no nos apetecía hacer nada. Pues es lo mismo. No va más allá.

Si te ocurre no te alarmes. Es normal. Date la opción, recarga pilas, haz balance y continúa hacia adelante.

Hoy facebook me recordaba un regalo que recibí hace cinco años de la mano de mi hija Maeve. Hoy cobra un nuevo sentido. Feliz miércoles

Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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