La creatividad. Parte 1

La creatividad es una de las cualidades que más valora la sociedad pero también es una de las más escasas.

Errores acerca de lo que es la creatividad

Hay muchos errores inherentes al tema de la creatividad.

En primer lugar, es posible que en nuestra primera aproximación al tema, podamos pensar:

“Ya está. Me van a hablar del arte, de lo bueno que es fomentar el arte en los niños”.

“¿Eso es tan importante para que mi hijo o mi alumno aprenda a hacerse mayor?”.

Si nos dicen: “Su hijo es muy creativo”, podemos llegar a pensar: “Bueno, sacará buenas notas en plástica. O en música”.

Nunca más lejos de la realidad. La creatividad tiene que ver con todas las facetas del ser humano.

Otro de los aspectos erróneos acerca de la creatividad es pensar que es sólo privilegio de algunos.

“Es que este niño es muy creativo. No se sabe por qué. Es que ha salido así”.

E incluso, puede llegar a ser ocultado. “Céntrate en sacar buenas notas y ser educado y bueno”.

Sin embargo, ser creativo es condición del ser humano.

¿Qué es la creatividad?           El concepto de creatividad tiene carácter multidisciplinar, por lo que su definición resulta algo difícil, no existiendo unanimidad en el significado que se le atribuye al término “creatividad”.Por definición, creatividad es “facultad de crear”, “capacidad de creación”.

Algunas de las más recientes investigaciones en relación con la creatividad se refieren a, lo que los psicólogos actuales confirman, que la mayoría de los niños y niñas poseen un talento natural, una aptitud, para una actividad en particular.

Cada vez oímos con más frecuencia que el grado de genialidad y creatividad en niños pequeños es muy elevado. Nacemos genios y artistas… ¿qué sucede entonces para que esos talentos disminuyan a medida que crecemos?

La creatividad no es simplemente la capacidad para enlazar diferentes elementos que den lugar a una idea original y novedosa, la creatividad también es:

  • Atreverse a ser diferente
  • Arriesgar e ir más allá de los límites establecidos
  • Confiar en el instinto
  • Ser auténticos
  • Desarrollar una visión diferente de la vida

Muchas de las escuelas están estructuradas de forma tal que se limitan a transmitir conceptos y teorías ya existentes, sin promover la reflexión. Los niños deben copiar y memorizar, no hay espacio para la creación.

En casa no suele ser diferente ya que los padres les exigen a sus hijos que obtengan buenas calificaciones en el colegio, lo cual significa seguir las reglas de una educación que no tiene en cuenta la individualidad.

De esta forma en algún momento se produce el fenómeno que podríamos llamar “amputación del yo”. El niño se va adaptando poco a poco al entorno en el que le ha tocado vivir, abandona sus sueños y comienza a acatar las normas que impone la sociedad porque comprende que de esta forma será aceptado y amado. Así se reduce considerablemente su “yo”.

Frases como “esa no es la respuesta correcta”, “jugar es una pérdida de tiempo” o “eso no es lógico” implica que la creatividad no encaja en el esquema general del mundo. Así los niños también terminan perdiendo la fantasía, la imaginación y la alegría, por lo que no es extraño que se conviertan en adultos grises que se sientan atrapados en un trabajo que no les gusta.

Cada niño es único y especial. No se puede juzgar a un pez por su habilidad para trepar a un árbol porque éste vivirá toda su vida pensando que es estúpido.

La relación con el niño no debe ser de imposición sino de descubrimiento. No se trata de imponerles lo que deben ser sino de ayudarles a descubrir lo que son y lo que quieren ser. Como padres o maestros debemos ser orientadores, compañeros de exploración y aventuras. Todos y cada uno de nosotros, tenemos capacidades y habilidades que nos convierten en personas únicas y especiales. Si bien éstas se pueden descubrir y potenciar a cualquier edad, es mucho más gratificante y enriquecedor hacerlo cuando somos niños.

Cuántos de nosotros hubiésemos elegido otras profesiones si nos hubieran permitido al menos, expresar parte de nuestros sueños, preferencias e ideales, en lugar de acallar ese interior en pos de “eso no te va a dar de comer”, “hay que tener un trabajo seguro” o “cuándo vas a ser una persona de provecho”…

La educación también está cambiando. Hay que permitir que un niño exprese lo que lleva dentro, detectar aquello que mejor hace de forma natural y con lo que más disfruta. Podemos tener una o varias habilidades y talentos en potencia, pero si no se descubren y se desarrollan solo serán meras posibilidades.

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Autoconsciencia corporal

Antes que nada, la consciencia nos permite darnos cuenta de nuestra propia existencia, de que somos un ente pensante ubicado en los límites físicos de un cuerpo. Somos, en primera instancia, una mente en un cuerpo del que depende esa misma mente. Pero lo más sorprendente es que la consciencia nos permite ser conscientes de ella misma, es decir, ser conscientes de que somos conscientes y poder reflexionar sobre nuestra propia mente y nuestros propios pensamientos. Es la facultad conocida como autoconsciencia o metaconsciencia, probablemente un privilegio de nuestra especie que multiplica el poder de la mente.

La autoconsciencia hace que, por ejemplo, una persona que siente dolor pueda estar preocupada por ese dolor y sus consecuencias, o que quien pierde la memoria pueda pensar que podría tener la enfermedad de Alzheimer. Difícilmente tendríamos esos miedos si no tuviésemos la capacidad de poder reflexionar sobre nuestros propios pensamientos y sentimientos.

Pero esa autoconsciencia que tenemos de nosotros mismos, ¿es estable o cambia?

Todos sabemos que, por ejemplo, la imagen corporal que tenemos de nosotros mismos puede cambiar por estados emocionales llegando incluso a situaciones patológicas como la anorexia o la bulimia, consecuencia de una distorsión de nuestra imagen corporal. Pero, ¿qué ocurre cuando la imagen corporal que tenemos de nosotros mismos no se corresponde con la información que recibimos, por ejemplo, al despertar de un estado de coma tras un derrame cerebral?, ¿qué hace que no reconozcamos partes del cuerpo como nuestro?

Un aspecto crítico de la autoconsciencia es el sentido que tenemos de estar ubicados en los límites físicos de nuestro propio cuerpo. La propia mente es quien crea ese sentimiento. La percepción que tenemos de nuestro cuerpo es extraordinariamente coherente, de tal modo que hay una gran correspondencia entre todo lo que notamos acerca del mismo, de cómo lo vemos, lo que sentimos al tocarlo, dónde y cómo sentimos cada una de las partes. Ahora sabemos que esa integración multisensorial es necesaria para que tengamos un sentido general y unitario de nuestro cuerpo y para que sintamos que cada una de sus partes nos pertenece. Más aún, el cerebro es capaz de hacer representaciones momentáneas o transitorias de nuestro cuerpo que incluyen cosas externas ligadas a él aunque no pertenezcan al mismo, como la ropa o el reloj.

Pensemos en lo que ocurre cuando cerramos los ojos y gesticulamos con nuestro cuerpo. Tenemos una viva sensación de nuestro cuerpo, de la posición de nuestros miembros y de sus movimientos. La “imagen corporal” es la imagen interna y el recuerdo del propio cuerpo en el espacio y el tiempo. Para crear y mantener esta imagen corporal en cualquier momento dado, una parte de nuestro cerebro combina la información de múltiples fuentes: los músculos, las articulaciones, los ojos y los centros que controlan el movimiento.

Sin embargo, nuestra propia imagen corporal es muy maleable y se puede alterar radicalmente en tan sólo unos segundos. Se han realizado experimentos que demuestran esta situación.

Imaginémonos que nos sientan en una silla con los ojos vendados y que otra persona se sienta delante de nosotros mirando en la misma dirección. Si alguien cogiese nuestra mano derecha y tocase de manera rítmica la nariz de la persona que tengo delante mientras que a su vez esa persona con su mano tocase mi nariz con el mismo ritmo y al mismo tiempo, perfectamente sincronizados, es posible que al cabo de un tiempo tenga la sensación de que mi nariz ha crecido unos cuantos centímetros.

Esta es una ilusión, pero ¿a qué se debe? La información que recibe nuestro cerebro es que los toques en la nariz  están perfectamente sincronizados con la sensación que tengo en los dedos de mi mano. Si son idénticas la explicación más probable es que mi dedo está tocando mi nariz. Pero también percibo que mi mano está a una distancia grande de mi cara. Por lo tanto, mi nariz también tiene que estar lejos. Este experimento puede funcionar aproximadamente en la mitad de los casos pero lo realmente importante es que llegue a funcionar una sola vez: que con solo unos segundos de estimulación adecuada se pueda negar el conocimiento seguro de que uno tiene una nariz normal, la imagen de nuestro cuerpo y  nuestra cara que hemos ido construyendo a lo largo de toda una vida.

Piensen en lo que esto significa. Durante toda la vida, uno va por ahí dando por supuesto que su “yo” está anclado a un único cuerpo, que se mantiene estable y permanente hasta la muerte. Sin embargo, nuestra imagen corporal, por muy permanente que parezca, es una construcción interna totalmente transitoria, que se puede modificar considerablemente con unos cuantos trucos sencillos. No es más que una envoltura que uno ha creado provisionalmente para poder transmitir sus genes a su descendencia.

La consciencia que tenemos de nosotros mismos se crea en la medida que hay una retroalimentación activa. Nuestro propio cuerpo es un fantasma, un fantasma que nuestro cerebro ha construido temporalmente, por pura conveniencia, y que requiere de la retroalimentación para mantenerse.

Si tenemos intención de mover una mano y proponemos una orden, vemos como la mano se mueve. Hay muchos estímulos que nos hacen reconocer partes de nuestro cuerpo, aunque hayamos tenido que aprender a no prestar atención a casi ninguno de esos estímulos, como el roce de la ropa en la piel (aspecto que también puede alterarse tras una lesión cerebral).

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Aprendiendo a crecer: Funciones ejecutivas 2

Para adentrarnos en este campo vamos a proporcionar unas pinceladas iniciales de lo que conocemos como funciones ejecutivas:

Control de impulsos: la capacidad de detenerse y pensar antes de actuar.
Control emocional: la capacidad de gestionar sentimientos.
Planificación/priorización: la capacidad de crear pasos para alcanzar una meta y para tomar decisiones en lo que debe centrarse.
Flexibilidad: la capacidad de cambiar estrategias o revisar planes cuando las condiciones cambian.
Memoria de trabajo: la capacidad de mantener información en mente y utilizarla para completar una tarea.
Automonitoreo: la capacidad de supervisar y evaluar su propia actuación.
Iniciación de la acción: la habilidad para reconocer cuándo es hora de comenzar y por dónde.
Organización: la capacidad de crear y mantener un orden.

Piensen por un momento cómo afectaría a su vida diaria la falta de alguna de estas capacidades. ¿Ya lo han pensado? Ahora voy a ponerles ejemplos de la necesidad e importancia de desarrollar y mantener esas habilidades.

Uno de los ejemplos que aparece también en mi anterior libro “Conóce cómo funciona tu cerebro” es el siguiente:

“Imaginémonos el siguiente escenario. En el último momento usted invita a sus amigos a cenar en su casa.No tiene nada para preparar la cena, por lo que debe de salir a comprar después de terminar su trabajo a las 5 de la tarde. Antes de marcharse prepara una lista con las cosas que tiene que comprar. Va muy pillado de tiempo. Tiene que hacer la compra, llegar a casa y preparar la cena antes de que lleguen sus invitados.Las cosas que tiene que comprar no están todas en el mismo supermercado, por lo que tiene que establecer un plan eficiente sobre la ruta que debe realizar. Además, cuando entre en el supermercado no debe distraerse comprando cosas que no necesita o saludando a amigos o conocidos que se encuentre en el camino. La tarea que se ha impuesto es la de comprar lo que necesita en el menor tiempo posible, sin distraerse y evitando cualquier situación que le quite tiempo.

La persona con alguna alteración en las funciones ejecutivas tendría dificultades para conseguir los objetivos. La tarea exige:

  1. a) Planificar la conducta futura y seleccionar la más adecuada entre diferentes posibilidades,
  2. b) En vista del poco tiempo del que se dispone deben ignorarse estímulos que no son significativos y persistir en la conducta eficaz,
  3. c) Saber en qué tiendas hemos entrado y lo que hemos comprado ya. Quizás pueda parecer sencillo y que no reporta ningún problema a aquellas personas que han desarrollado una buena capacidad de función ejecutiva, pero si nos paramos un momento, comprendemos por qué los niños de determinadas edades pueden realizar algunas actividades de manera independiente y no otras, cuál es su evolución y qué podemos hacer como padres o profesionales para ayudar en su desarrollo.

 

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Aprendiendo a crecer: Funciones ejecutivas 1

Cada uno de nosotros navega por la vida diariamente – aprendizaje, trabajo, ocio y relaciones – gracias a unas habilidades intrínsecas denominadas Funciones Ejecutivas.

El término Funciones Ejecutivas se debe a la doctora Muriel Lezak a la que tuve el gusto de conocer en un Congreso Internacional de Neuropsicología celebrado en Angers (Francia), en 1994, ya hace más de 20 años. Desde entonces las aportaciones hacia su definición y esclarecimiento han sido diversas y variadas, tanto en la comprensión de determinadas conductas en personas con daño cerebral como en niños con trastornos del neurodesarrollo.

Es en éstos últimos, los niños, en los que quiero centrar esta obra, por la importancia que tiene el trabajar estas llamadas “funciones ejecutivas” en su capacidad de independencia y desenvolvimiento tanto en el presente y como en el futuro de estos niños..

Pero, ¿qué son? Y ¿para qué sirven?

Son estas habilidades las que son más propias del ser humano: nuestra capacidad para actuar teniendo en cuenta las consecuencias de nuestras acciones y los diversos contextos sociales en los que nos movemos que son variados, dinámicos y complejos.

Quizás, en una primera aproximación, no somos conscientes de la importancia que tienen en nuestra capacidad de desenvolvimiento independiente. Éste es mi objetivo: que nos demos cuenta de la importancia de entrenar a nuestros hijos o alumnos en tales habilidades, e incluso ser conscientes de nuestras propias habilidades al respecto.

Para ello un primer paso es hablar de cuáles son las denominadas funciones ejecutivas y cómo se van construyendo desde el nacimiento hasta la vida adulta, con el fin incluso de conocer cómo está desarrollándose un cerebro determinado y lo que podemos exigir a nuestros hijos o alumnos según su evolución.

Hablaremos también de circunstancias por las que aparece una alteración en el desarrollo de tales funciones, principalmente en aquellos niños con trastornos del neurodesarrollo, trastornos de aprendizaje o vulnerabilidad social, y qué podemos hacer para trabajar en su entrenamiento o habilitación.

Las funciones ejecutivas han sido valoradas inicialmente en la población adulta, quizás por la relación que tienen con una parte del cerebro (lóbulo frontal) que requiere de un periodo de desarrollo que abarca incluso hasta la tercera década de la vida de un individuo. Sin embargo, recientemente se ha visto la importancia de trabajar estos aspectos en los niños (con trastorno o sin él) por la importancia que tienen en el aprendizaje, el comportamiento y las relaciones sociales.

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Aprendiendo cómo funciona nuestro cerebro: Qué hace nuestro cerebro para que sonriamos?

Consideremos el simple acto de sonreír, algo que todos hacemos a diario en situaciones de relación social.
Siempre nos resulta más fácil sonreír espontáneamente por ejemplo, ante el encuentro de un amigo, que sonreír para hacernos una fotografía, es decir, bajo orden. Nuestra sonrisa es diferente, ¿por qué?
La razón es que estos dos tipos de sonrisa están controlados por dos zonas diferentes del cerebro.
La sonrisa espontánea se genera en zonas internas del cerebro, zonas subcorticales (en los ganglios basales: grupos de células situadas entre la corteza superior y el tálamo). Cuando vemos la cara de un amigo, esa visión acaba llegando al centro emocional del cerebro (el sistema límbico) y de ahí parte a los ganglios basales que orquestan la secuencia de actividad de los músculos faciales para que aparezca una sonrisa natural.
Sin embargo, cuando un fotógrafo nos dice que sonriamos para hacernos una fotografía, las instrucciones del fotógrafo son recibidas y comprendidas por otras partes del cerebro, en este caso la corteza cerebral (zonas auditivas y centros del lenguaje, y de ahí se retransmiten a la corteza motora que está especializada en producir movimientos voluntarios que requieren habilidad), y producimos la sonrisa “no auténtica”.
Este conocimiento se obtuvo del estudio de pacientes con lesiones cerebrales. Muy de vez en cuando, nos encontramos con un paciente en el que sus familiares o amigos expresan que sonríe con la mitad de la cara, y sin embargo cuando se le pide que sonría lo hace con una sonrisa simétrica. O por el contrario, pacientes que ante amigos y conocidos expresa una sonrisa auténtica, y, sin embargo, si se le pide que sonría expresa una sonrisa con la mitad de la cara. Ahora sabemos el por qué. Sin embargo, estas y otras situaciones, pueden desconcertar al paciente y a sus allegados, hasta el punto de considerar avances o retrocesos ante situaciones que no son así.
Sonriamos, siempre.

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Estimulación multisensorial. Comenzando por la visión 3

Hoy trataremos de entender en primer lugar el primero de  los significados expuestos en la anterior entrada: Ver .
Ver significa la cantidad de luz que penetra en nuestros ojos cuando los tenemos abiertos para obtener información del mundo exterior.

La visión depende de esos ojos y principalmente de nuestra retina. en cada una de ellas hay 120 millones de fotorreceptores entre otros, con los que la retina descompone la imagen visual en más de un centenar de millones de puntos. Existen principalmente dos tipos de fotorreceptores: los bastones y los conos. Los bastones nos sirven para ver el blanco y el negro, es decir, el brillo o la luminosidad de las imágenes visuales. Los conos nos ayudan a ver el color, lo que supone una ayuda inestimable para distinguir la forma y la identidad de muchos objetos.

Es importante saber que en nuestras retinas existen más bastones que conos, lo que significa que la luminosidad es mucho más importante en nuestra visión que el color.

Los conos nos ayudan a diferenciar los contornos y las formas de cada una de las partes de una imagen visual. al detectar los bordes están detectando también los perfiles de los objetos que vemos, información que el cerebro utilizará también para identificar esos objetos. Ello explica que veamos tan bien las imágenes que tienen muchos contrastes de luminosidad.

Fíje ahora la mirada en una palabra del texto que está ahora mismo leyendo. Seguro que la verá bien, con nitidez y sin problemas. Ahora sin mover los ojos y manteniendo la mirada fija sobre esa palabra, trate de leer las que hay a su lado y cada vez más lejos de ella. Comprobará que no las ve bien, sólo borrosas, sin nitidez. Para verlas nítidamente tendrá que dirigir su mirada hacia ellas, situarlas en el centro del campo visual. Esta cualidad de nuestros ojos es importante cuando queremos intencionadamente que la mirada se mueva por una imagen visual de una manera determinada.

Quienes se hayan detenido a contemplar la Mona Lisa de Leonardo da Vinci, habrá notado que su sonrisa es misteriosa. Según como miremos la imagen, la sonrisa aparece o desaparece. Se debe a la forma en que miramos la imagen. Si miramos directamente a su boca, es decir, si enfocamos nuestra mirada en los labios de la Mona Lisa, la sonrisa se desvanece y llega a desaparecer. sin embargo, si miramos la imagen enfocando la mirada hacia otra zona que no sea la boca, la sonrisa vuelve a aparecer. Margaret Livingstone, una de las neurocientíficas que más ha investigado el cerebro visual, explica que eso ocurre precisamente porque la retina periférica ve mejor los grandes rasgos de la imagen, que son los que llevan la información de la sonrisa, que la retina central (la fóvea) la cúal aprecia otros detalles y enmascara la sonrisa.

Ignacio Morgado “Cómo percibimos el mundo”

Recordáis aquella fotografía que se hizo viral de un vestido en los que unos lo veían de un color y otros de otro? Se debía precisamente a que unas personas se fijaban más en un detalle que en otro de la imagen y ello distorsionaba el conjunto. 

Nos estamos adentrando en un mundo complejo, me seguís?

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Estimulación multisensorial. Comenzando por la visión 2

En nuestra lengua existen muchos verbos relacionados con la visión. si queremos llegar a dominar la estimulación sensorial, en este caso de la visión, debemos conocerlos . Cada verbo implica una forma de introducción en este campo. Vamos a ello:

Ver significa la cantidad de luz que penetra en nuestros ojos cuando los tenemos abiertos para obtener información del mundo exterior.

Percibir, por medio del sentido de la vista, significa la experiencia de aprendizaje visual que nos permite reconocer la información del mundo exterior

Mirar significa dirigir la vista hacia algo y fijar la atención en ello.

Recorrer con la vista: es el modo de introducir la mirada en una escena concreta

Observar significa recorrer con la vista para adquirir algún conocimiento o aprendizaje

Divisar es ver a cierta distancia algo, en especial cuando no se percibe claramente

Contemplar es observar con atención, interés y detenimiento una realidad, especialmente cuando es tranquila y placentera o cuando se hace con pasividad. también reflexionar con atención (llegar a pensar) y detenimiento para formar una opinión sobre algo.

Éstas y muchas más tienen relación con la visión en términos generales.

Pero como decía un autor anónimo “El mundo está lleno de cosas mágicas que aguardan pacientemente a que se agudicen nuestros sentidos”.

Debemos aprender no sólo de cada una de las definiciones anteriores, sino principalmente para llegar a lo que se denomina El Arte de la Percepción: modificar nuestra perspectiva y nuestras expectativas más allá de lo que jamás podíamos imaginar.

Y la neurociencia nos puede ayudar a conseguirlo. ¿Me acompañáis?

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Estimulación multisensorial. Comenzando por la visión 1

Reflexiones:

Somos seres profundamente visuales. Sólo cuando estamos muy concentrados en nuestros pensamientos podemos ver sin ver, es decir, como cuando tenemos la mirada perdida en el infinito o incluso cerramos los ojos para pensar algo. Sin embargo, normalmente a nuestros ojos, cuando están abiertos, la luz se impone incluso al pensamiento.

La sensación de luz que invade nuestra mente cuando tenemos los ojos abiertos es tan fuerte que nos hace creer que esa luz está ahí fuera, llenando también el mundo que nos rodea, y que nuestros ojos lo único que hacen es  recibirla y sentirlas. Pero no, no es así. La luz y los colores que vemos son sólo la lectura que nuestro cerebro y nuestra mente consciente hacen de lo que verdaderamente hay fuera de nosotros, que no es otra cosa que materia y energía. (Ignacio Morgado: Cómo percibimos el mundo).

Si ésto es así, cada uno de nosotros desarrolla una percepción en este caso visual, determinada, que nos ayuda a desenvolvernos en el mundo, a percibir la profundidad de los objetos y el movimiento, el tamaño, el color, a reconocer un teléfono móvil como el nuestro, a reconocer rostros conocidos, las emociones inherentes a unas expresiones determinadas,…; en definitiva a interpretar  lo que vemos. Es decir, es un aprendizaje desde que nuestros ojos se abrieron a la luz por primera vez.

No obstante, este aprendizaje puede coartarnos en nuestro desarrollo creativo. Veamos cómo.  Por ejemplo, en el reconocimiento de rostros. Somos muy buenos identificando rostros como conocidos o no. Cuando salimos a la calle, nos cruzamos con personas, animales, objetos, etc., pero hacemos una rápida visión: conocido-no conocido, está en mi camino-no me entorpece en mi camino; presto atención al perro-no presto atención al perro,… Somos muy buenos desenvolviéndonos en el mundo. Pero ahora les propongo algo, el rostro que más conocen y al que han visto toda su vida es el suyo propio. Podrían decirme las pecas, marcas, arrugas, lunares, manchas, granos,…. que tienen en su cara sin mirarse en un espejo?No, verdad? Pues imaginen lo que sería tener que dibujarse. Quieran o no dibujar su rostro, o cualquier otra cosa relacionado con el arte, usen la visión para contemplar en profundidad lo que ven sus ojos, aprendan a observar. Creo que ésto les ayudará en el desarrollo de la creatividad en cualquier faceta de la vida.

 

 

 

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Estimulación multisensorial. Parte I

Este fin de semana he acudido a un curso básico sobre Estimulación multisensorial y las salas snoezelen. Considero la necesidad de hacer hincapié en el hecho de que es una herramienta terapeútica más dentro del proceso de una rehabilitación multidisciplinar. De ninguna manera puede suplir el abordaje completo de nuestros pacientes.

No obstante, es adecuado como profesionales tener nociones extensas, es decir un conocimiento en profundidad,  de cómo funcionan los sentidos individualmente y combinados para que seamos capaces de captar información tanto interna como externa a través de ellos; conocer  qué sentidos están conservados , parcialmente conservados o nulos en nuestros pacientes y en qué grado repercute  en su capacidad de desenvolvimiento, si podrían beneficiarse de una estimulación multisensorial y cómo debería ser ésta para obtener los mayores beneficios.

Es por ello, que desde el blog pretendo dar la mayor información actual conocida acerca de nuestros sentidos y cómo evaluarlos, cómo interpretar las respuestas a los estímulos y cómo programar tareas de rehabilitación o habilitación en nuestros pacientes.

Me acompañáis?

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Estimulemos el hemisferio derecho. 5

Tarea 5. Soluciones creativas

Esta tarea fue elaborada hace más de 50 años para potenciar el pensamiento creativo (propio del hemisferio derecho). Hay muchas soluciones para resolver el problema; sin embargo, solo una parece la mejor.

Disponemos de una vela, una caja de cerillas y otra de chinchetas. Solo con estos tres objetos, debemos sujetar la vela a una puerta de madera de modo que genere la luz suficiente para poder leer. ¿Cuál es la alternativa más eficaz para conseguirlo?

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