“Cuidándonos desde casa” XXXVI

“Dando comienzo a una nueva semana”

Este pasado sábado se informó de que se prolonga el estado de alarma hasta por lo menos el 10 de mayo, si bien se plantearán pautas diversas para ir saliendo poco a poco del confinamiento en el que nos hayamos.

Hemos visto desde nuestras casas cómo los días se alargaban en sus horas de luz. Cuando se dió comienzo al confinamiento a las ocho de la tarde era ya de noche, y ahora vemos perfectamente las caras de nuestros vecinos de los edificios de enfrente.

Los días se han vuelto más largos por ello, y el confinamiento, dependiendo también del espacio y lugar en el que vives (ciudad-campo, casa interior-casa con vistas a la calle, sin terraza-con terraza, escasos metros-suficientes metros, pocas habitaciones-suficientes habitaciones,…) resulta más duro o más llevadero.

Hemos recorrido ya mucho camino, y ahora queda un empujón más. Pero no por ello debemos de dejar de hacer cosas, si bien ya con otra finalidad. Al principio, nos intentamos centrar en actividades que fuesen de ocio, de organización y planificación. Eso ya pasó.

Ahora es conveniente centrar nuestras actividades en preparar el fin del confinamiento, aunque se vaya a alargar incluso más allá del 10 de mayo. Es conveniente centrarnos en estar informados para, por ejemplo, las condiciones en las que vayan a poder salir nuestros hijos,…, con el fin de mantener un control sobre los acontecimientos que se vayan a suceder y controlar a su vez nuestro estado anímico.

 

Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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