«Un nuevo domingo»
Hoy me he levantado temprano, he desayunado mientras mi familia dormía viendo el amanecer. La luz es intensa, con múltiples tonos y colores. El silencio se puede percibir. La mente permanece callada y en paz. Abro la ventana y percibo la brisa de la mañana en mi rostro. Es como meditar. Meditar no implica reflexionar en un sentido convencional. Es simplemente observar las sensaciones que percibes, sin reaccionar, sin deseo ni aversión.
Muchos sabíamos que este periodo iba a ser largo, largo en el tiempo. Aún nos quedan muchos días de confinamiento.
Es importante darte cuenta y saber que eres tu propio dueño, que nada puede dominarte, que puedes aceptar con una sonrisa cualquier cosa que la vida te depare. Éste es el equilibrio perfecto de la mente.
Ello no implica que no debas actuar, pero actuar con una mente equilibrada es siempre más beneficioso. Al actuar afrontando los altibajos de la vida con la mente imperturbable, sin lamentaciones, sin generar contaminaciones, caminas con una mente equilibrada. Esa es la mayor felicidad.
Pero ahora, hoy, en estos momentos, puedes optar por simplemente observar las sensaciones que percibes, sin reaccionar, sin deseo ni aversión. Aunque sólo sea un instante, percibirás la vida.