“Cuidándonos desde casa” XX

” Cambio de programación”

Desde que estamos confinados se han sucedido multitud de acontecimientos que celebrábamos en familia, con amigos, con cenas o comidas conjuntas, regalos o detalles,…

Han acontecido cumpleaños (principalmente los de los más pequeños, y de los más mayores), aniversarios, bodas (que han tenido que ser suspendidas), vacaciones (que ya estaban cogidas de antemano al comienzo del estado de alarma),… Y ahora fiestas, como la Semana Santa en Andalucía o en otras comunidades. Una época en la que muchos hacían alguna pequeña o gran escapadita a la costa, a esquiar, a viajar,… Una época de reuniones y diversiones varias.

Los días comenzaban a hacerse más largos y disfrutábamos de grandes paseos y del buen tiempo. Las terrazas de los bares comenzaban a llenarse y las ferias y mercados se llenaban de gente.

En este tiempo de confinamiento hemos empezado a valorar las pequeñas cosas y les hemos dado la vuelta, valorándolas como grandes cosas: los besos, los abrazos, las reuniones, el contacto,…

Y hemos aprendido también nuevas formas de celebración: cumpleaños que cantan todos los vecinos al unísono, vídeos de felicitaciones, emoticonos o gifs de abrazos o velas soplando, bodas celebradas a distancia pero conectados con las tecnologías, vacaciones repletas de actividades de ocio (leer, escribir, pintar, cocinar, escuchar o componer música, reordenar la casa,… limpiar…).

Hemos aprendido a usar nuestro tiempo, ese bien tan preciado, y a valorar la salud por encima de todo lo demás. Mantengamos el espíritu intacto y el ánimo elevado. Y no me cabe duda de que inventaremos más formas para seguir celebrando todo aquello que nos pase mientras dure el confinamiento.

A por todo.

Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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