La creatividad. Parte 3

¿Cuándo surge la creatividad?

Cuando hay preguntas, hay problemas y hay una necesidad se desencadena el proceso creativo. Es necesario ensoñar e imaginar.

Pensemos en todos aquellos momentos pasados donde tuvimos que volver a “inventarnos a nosotros mismos”, cuando veíamos que determinadas cosas no funcionaban y teníamos que buscar una solución.

La creatividad, además, evoluciona, porque evoluciona nuestro cerebro y nuestra sociedad. Pensemos en el momento en el que se inventó la bombilla. En aquella época no había la comunicación y los contactos que hay ahora (internet, móviles,…) y sin embargo distintos científicos, en distintas partes del mundo llegaron a desarrollar la bombilla. ¿Por qué? Porque había preguntas, había un problema y había una necesidad.

Y, ¿cuándo podemos decir que estamos siendo creativos? Vamos a ver las fases por las que pasa todo pensamiento creativo.

Fases de la creatividad:

Para ser creativo pasamos por tres fases:

  1. Para comenzar a ser creativos debemos primero detectar lo que ya no vale, detectar nuestros límites y romper con lo que hay hasta el momento. Aquello que ya no funciona y dejar de hacerlo para lanzarse al vacío.

Continuamente estamos avanzando. Estamos en movimiento constante, y si no nos movemos no cambiamos. Si hacemos siempre lo mismo, día a día, no podemos ser creativos. ¿Hay alguien que le guste hacer siempre lo mismo? Pensemos en cómo han cambiado nuestros gustos por ejemplo.

  1. Posteriormente nos adentramos en una fase en la que todo es posible, todo vale. Entra en juego nuestra imaginación, nuestra sensibilidad. Ver las cosas desde otro punto de vista. Desde distintos puntos de vista. Las asociaciones son libres completamente.

¿Recordáis cuando tras haber roto con algo que no iba bien ese abismo era infinito? Por ejemplo, tras romper una relación que no funcionaba, romper con un hábito perjudicial, romper o perder un empleo,…; el mundo infinito se abría ante ti, había un montón de opciones posibles, una tormenta de ideas y acciones infinitas. Todos hemos pasado por situaciones así. Estamos en contínuo cambio.

  1. Pero aún nos queda una tercera fase para llegar a desarrollar nuestra creatividad. Y es concretar. Todos conocemos personas (y nosotros mismos en algún momento), que empiezan miles de cosas pero no acaban ninguna. Esta tercera fase es la de concretar qué camino voy a seguir ahora. En esta fase no hay nada que explicar porque lo que haces habla por sí mismo. Es la fase en la que creamos nuestra propia existencia, nuestro camino.

¿Seguimos pensando que la creatividad sólo tiene que ver con las artes? ¿Nos damos cuenta de que todos somos creativos?

Pongámonos a ello desde todos los ámbitos, construyamos nuestros sueños y permitamos que nuestros hijos o alumnos construyan los suyos. Es importante tanto para ellos como crecimiento personal como para la sociedad que se muestra en continuo cambio y desarrollo. Innovemos, creemos, en nuestro día a día.

Una persona creativa no posee ningún poder especial, sino un mayor conocimiento y una fuerte y prolongada motivación de adquirirlo y usarlo. Cada persona puede llegar a desarrollar sus habilidades creativas, pues nadie nace desprovisto de ellas.

Vamos entonces a fomentarla y desarrollarla, tanto en nosotros mismos como en nuestros hijos o alumnos ya que en ellos se encuentra el futuro desarrollo humano. Piensen por ejemplo, cómo fue su búsqueda de un primer empleo, y cómo fue la búsqueda del primer empleo de sus padres. Ha habido diferencias, ¿verdad? Ahora piensen en cómo será la búsqueda de empleo de sus hijos, aquello que los hará independientes económicamente. Será también diferente, ¿no? Y, en este aspecto, como en tantos otros que se encontrará, deberá usar la creatividad ante un mundo que es y seguirá siendo cambiante.

Entonces fomentémosla y desarrollémosla. Vamos a ello. Parte 4 (próximamente)

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Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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