Un poco de gimnasia cerebral

Piensa en tu vida diaria: aunque tengamos vidas ajetreadas, la mayoría tendemos a repetir siempre las mismas rutinas y eso implica que utilizamos siempre los mismos caminos neuronales en el cerebro. Para crear nuevos caminos, haz gimnasia con tus neuronas: estiralas, sorprendelas, sacalas de su rutina y presentales novedades divertidas a través de todos tus sentidos.

Algunas sugerencias:

– Vístete o duchate con los ojos cerrados ( tus manos notarán texturas que nunca habías percibido).

– Haz el amor de una forma diferente, cerrando los ojos o centrándote en un sentido que suele usar menos.

– Utiliza la mano no dominante para actividades sencillas, como lavarte los dientes.

– Come con los ojos tapados.

-Lee en voz alta.

– Cambia de ruta para ir a los sitios habituales.

– Modifica cualquier rutina, por ejemplo cambia algunos objetos de sitio, como la papelera.

Y lo que es más importante: Lo que el cerebro puede hacerle a nuestros sentidos también se lo puede hacer a nuestra forma de percibir la vida, a nuestra capacidad de estar optimistas o pesimistas.

Al empezar o al terminar el día, y durante dos semanas, piensa en diez cosas buenas que te han ocurrido pero que te hayan pasado desapercibidas.Este ejercicio es fantástico porque entrenas el cerebro a pensar en positivo. Cuando notes que te estás escorando hacia lo negativo, planteate hacer el ejercicio de nuevo.

Seamos optimistas, siempre nos irá mejor.

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Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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