¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones no son caprichos de la naturaleza, sino que cumplen funciones de máxima significación.

En primer lugar, como evaluación rápida de los estímulos ambientales para hacernos cargo de la situación; en segundo lugar, como preparación y para la motivación de las acciones (cuando tenemos miedo, podemos huir porque aumenta la circulación y la tensión muscular); en tercer lugar, como formas típicas de expresión, que señalan a otros su disposición a la acción (si alguien nos sonríe, sabemos que la persona tiene la intención de ser amable con nosotros); y, en cuarto lugar, para el control de las relaciones sociales.

Este último aspecto es importante para un desenvolvimiento adecuado en sociedad. Las emociones complejas determinan el marco para la acción correcta. Mediante las emociones evaluamos las situaciones, y regulamos, motivamos y coordinamos los comportamientos. Se trata de un factor indispensable en la vida cotidiana. Lo sabemos por experiencia, si el procesamiento emocional está perturbado o alterado, las consecuencias resultan fatales.

Experimentamos emociones cuando sentimos que algo importante nos está sucediendo o puede suceder.

 Gracias a la reacción emocional, nuestro cuerpo y nuestra mente se preparan automática e involuntariamente para responder a esta situación de la mejor manera posible. El miedo, por ejemplo, tonifica nuestros músculos para correr con más fuerza y enfoca nuestra mente sólo hacia la fuente del peligro o hacia las posibles vías de escape excluyendo todo lo demás. La alegría ante un hecho positivo nos condiciona a intentar repetir esa situación favorable en el futuro, y la repugnancia nos impide comer alimentos en putrefacción por más que estemos famélicos evitando así una infección.

Las emociones afectan nuestra manera de ver y pensar el mundo. Está demostrado que las emociones influyen en la cognición. Veamos cómo.

Atención: Suele decirse que las emociones nos distraen, sin embargo, su efecto es justo el contrario, las emociones nos apartan de un pensamiento determinado sólo para hacernos prestar atención a otro que emerge como más importante.

Razonamiento: Creemos que las emociones son perjudiciales a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, algunas decisiones podrían tornarse en disquisiciones eternas (como cuando no sabemos que ropa ponernos), en estos casos resulta más eficaz que intervengan las emociones para poder ser expeditivos.

Memoria y Aprendizaje: Nuestro cerebro no está hecho para recordar el 100% de lo que se nos presenta, en este caso las emociones intervienen en la memoria como un criterio exterior para determinar qué datos recordar.

Hemos visto la importancia que tienen las emociones no sólo en el contacto social sino también en nuestro propio desarrollo mental. Incluso ya no se habla exclusivamente de capacidad intelectual o inteligencia sino de la denominada Inteligencia Emocional. Las emociones ocupan un lugar importante en nuestras vidas. Son esenciales en el desarrollo y constitución de nuestra personalidad, son importantes para el aprendizaje y otras capacidades cognitivas, nos ayudan en nuestra interacción social.

Hoy en día ya no convivimos con fieras salvajes pero estamos habituados a coches que parecen conducidos por bestias. Necesitamos emociones no sólo para sobrevivir al tránsito de la ciudad sino también para tomar ciertas decisiones de manera eficaz, para comunicarnos y comprender a otras personas y en definitiva para asegurar la transmisión de nuestros genes.

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Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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