Estudiantes y neurociencias

No todos los estudiantes son iguales. Hay tres tipos de personas, que captan de forma distinta la información:

*las visuales, que reciben la información a través de las imágenes, y eso define su comportamiento;

*las auditivas, el típico alumno que murmura en la prueba porque está repitiendo lo que escribe; y

*las kinestésicas, que asocianlo que aprende a emociones, y siempre son las más inquietos, están buscando asociar a emociones buenas o malas las experiencias en el aula.

Por eso, las clases no pueden ser visuales, auditivas o kinestésicas, tienen que ser una mezcla.

Con los visuales es fácil, porque con una buena diapositiva llegas a ellos. Con los auditivos tienes que hablar muy alto, moverte por la sala, hacerle sentir que le hablas a él en particular, cambiar el tono, contar chistes, anécdotas, cosas que los auditivos pueden anclar; y a los kinestésicos tienes que forzarlos a hacer actividades.

Y es fácil distinguirlos: los auditivos al pensar tienden a mirar hacia los costados, los visuales hacia arriba, y los kinestésicos hacia abajo, lo que está asociada a las zonas del cerebro que más utilizan.

Hay una investigadora que trabaja en Canadá, Adele Diamond, que hizo un experimento pionero en el mundo, durante el gobierno de Bush. En todo EE.UU. se construyeron colegios preescolares, todos idénticos, y se dividieron entre dos programas de estudios: uno llamado herramientas de la mente, que desarrollaba habilidades cognitivas básicas –autocontrol, memoria y flexibilidad cognitiva–, y otro diseñado por profesores, que detallaba el contenido académico. Después de dos años, el primero resultó superior por mucho, y la mitad de la gente que había optado por el académico se cambió. Luego recibió el premio de la Unesco como el mejor programa de educación preescolar existente, y enseñaba sólo esas tres habilidades cognitivas, las tres básicas que tiene que desarrollar el cerebro para encontrar soluciones.

La enseñanza de las habilidades básicas son importantes para cualquier estudiante. Sin embargo, no hay un conocimiento extenso en la materia por parte del profesorado o los padres para estimular estas habilidades. Por ejemplo, los padres pueden pensar muchas veces el porqué sus hijos tienen que aprender de memoria, cuando internet les da acceso a toda la información. Pero eso es algo previo al conocimiento. No es que tengan que aprender de memoria esa materia, sino que tienen que aprender a memorizar, lo que sea. Es una habilidad básica del aprendizaje: para que una persona sea capaz de resolver problemas complejos, tiene que tener una elevadísima capacidad de manejar memoria. Y el cerebro tiene dos tipos de memoria, la de largo plazo, que se almacena en la corteza, como un disco duro, y la de trabajo, que equivale al RAM del computador. Mientras más grande sea tu memoria RAM, puedes manejar más información y enfrentar un problema desde muchos puntos de vista. Esa memoria se entrena, no existe cuando naces, se adquiere. Al niño que viene de cero tienes que enseñarle los comandos operativos de su cerebro, con las asignaturas, y a los más pequeños, a través de los juegos.

La neurociencia se encuentra ya en una fase en la que puede dar conocimientos acerca de cómo funciona un cerebro, cómo se desarrolla y cómo aprende. Usémoslo.

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Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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