Algunas Reflexiones en Voz Alta

  • No importa el tipo de daño cerebral que se sufra en relación al trato que debamos tener de los demás. Las personas que sufren un daño cerebral siguen siendo ante todo personas, personas que en estos momentos presentan una serie de dificultades, las que sean, y que precisan por más o menos tiempo de una serie de ayudas externas, pero siguen siendo ante todos personas, y en su rol alcanzado hasta el momento; es decir, siguen siendo padres, esposos,…, y como tales se les debe seguir tratando. Habitualmente he visto comportamientos de familiares que usan un lenguaje protector excesivo con la persona que ha sufrido un daño cerebral, hasta el punto de llegar a tratarlos como “niños”. Pongámonos por un momento en su situación. Pensemos cómo pueden llegar a sentirse. Es normal que lleguemos a expresar protección y cariño hacia nuestros familiares pero debemos cuidarnos mucho de no excedernos en nuestra actitud.
  • También he podido constatar la importancia que tiene el entorno familiar en la recuperación de una persona que ha sufrido daño cerebral. Familias coordinadas e involucradas en los tratamientos que lleva a cabo su familiar aumentan significativamente las mejoras cognitivas y emocionales conseguidas. Un entrenamiento como co-terapeutas proporciona mayores ventajas. Tanto una adecuada información, cómo un conocimiento de lo que se puede hacer, ayuda considerablemente en el fin último que se pretende: mejorar la condición vital de una persona. Así que, tanto los pacientes como las familias no dudéis en preguntar y preguntar.
  • En ocasiones tras un daño cerebral se presentan dudas acerca del futuro tanto personal como laboral de la persona que lo sufre. No dejéis de informaros al respecto.

 

 

 

 

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Acerca de Myriam Moral-Rato

Comencé mi andadura en el campo de las Neurociencias en el año 1991 y desde entonces no ha dejado de apasionarme este campo. Quisiera compartir con vosotros la pasión por conocernos a nosotros mismos, por indagar y experimentar qué hace nuestro cerebro para permitirnos desarrollar tantas actividades como nos propongamos. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar qué hace nuestro cerebro para por ejemplo poder leer estas líneas: poder verlas, distinguirlas, leerlas y comprenderlas? ¿Y, qué debe hacer nuestro cerebro para poder recordarlas? El trabajo desempeñado como neuropsicóloga me ha permitido observar los cambios que se generan tanto en la persona que sufre un daño cerebral, como en sus allegados y en su entorno, a todos los niveles. ¿Cómo afectaría a nuestra vida si nuestro cerebro no nos permitiese funcionar adecuadamente: podríamos ir al cine, podríamos conducir, podríamos salir solos de casa, o trabajar y estudiar,…? Y si fuese así, ¿cómo saber qué es lo que falla, como poder solucionarlo o paliarlo, cómo poder mejorar nuestra calidad de vida? ¿Y, cómo pueden ayudarme o comprendernos los demás?
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